Empiezo por este local porque tengo el día bueno y es uno de mis favoritos. Regentado por Jorge y su mujer (cocinera estupenda) y ayudados por sus hijas. Está en Foz, y la comida es extraordinaria tanto en calidad como en calidad, se puede pedir de todo, especialmente recomendable la merluza a la gallega, y los calamares encebollados (riquísimos) y el servicio muy agradable y dispuesto. La bodega quizá sea un poco justa, pero no está mal elegida. Los precios están muy acorde con lo ofrecido.
Solo tiene un pero, la cocina y el servicio merece otro local, mejores instalaciones, ya que aunque todo está muy limpio, se necesita una redecoración a fondo. No obstante los manteles y servilletas son de tela y la vajilla de buena calidad.
De todas formas, en cuando nos pongan delante, por ejemplo un buen entrecot al cabrales o una merluza a la sidra, una lubina que quita el hipo, o cualquier otro plato de la completa carta (todavía no he tomado nada que no estuviera de notable para arriba) se nos olvidará todo lo que nos rodea, ya que sólo veremos el plato y cuando levantemos la vista se nos cerrarán los ojos para saborear el bocado...
Como en casi todos los locales de esta zona, la ley del tabaco se la pasan por el forro. Es un detalle a mejorar.
De todas formas totalmente recomendable, un nueve.
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