Situado en un precioso enclave, pegado al río con y rodeado por un canal, tendrá la posiblidad de dar un paseo despues de la comida por los preciosos paisajes que rodean la antigua fábrica de Sargadelos, como el célebre paseo de los enamorados.
El edificio en sí es un antiguo almacén remodelado en restaurante con lo cual os podeis imaginar que dispondremos de un gran comedor, con mucha piedra y con toques decorativos que recuerdan su pasado industrial, en resumen, un bonito sitio para una tarde de verano.
Dispone de una muy extensa bodega, con una carta, que en si misma es un vademecum de las denominaciónes de origen, con reseñas de cata de cada variedad, denota un gran trabajo para elaborar esta carta, que casi podríamos denominar guía.
Tiene buenas carnes y pescados, y disponen de carne de caza local todo el año, jabalí, corzo etc. Se come bastante bien, y el servicio es atento y educado (lo cual a veces es mucho pedir en esta zona). Tambien disponen de buenos postres. Especial atención al aguardiente que ponen con el café, muy buena.
El precio está en la media.
Por el enclave y la posibilidad de pasar una tarde veraniga de buena pitanza y mejor paseo, le pondremos un notable.
lunes, 15 de septiembre de 2008
sábado, 13 de septiembre de 2008
Parrillada Don Chuleton (Burela)
Se trata de una parrillada situada en Burela, pegada al Hotel Palacio de Cristal, con el que comparte, aparte del propietario, los baños, lo cual no queda muy bien, ya que son algo escasos y un poco antiguos para tanto trote.
El comedor en si, está reción remodelado y dispone de comedor de fumadores, que además tiene unas campanas extensibles para situar sobre las mesas para las carnes hechas in situ por el cliente a la brasa. Es una lástima que para poder disfrutar de esta ventaja tengas que ser fumador. Goza de una decoración de tipo rústico bien desarrollada y con una acertada combinación de colores. Manteles y servilletas de buena calidad, pero de papel, creo que desmerece un poco a la calidad de la comida.
La bodega es muy, muy corta, y no demasiado bien elegida, sobre todo teniendo en cuenta que vamos a comer principalmente carnes y piden unas buenas variedades de ribera o rioja.
La especialidad como estabamos contando es la carne, con parrilladas de ibérico muy buenas, chuleton, churrasco etc, todo muy bueno y de buena calidad. Fuera de las carnes, merecen especialmente la pena el bacalao a la brasa y el arroz caldoso con bogavante (muy, muy bueno). Tambien tiene unas ofertas de mariscada muy baratas, y como tan baratas son, pues eso... que no son buenas, aunque por ese precio no se puede pedir más.
El servicio es moderadamente bueno, aunque necesitaría más personal a veces, lo que obliga a los camareros a correr demasiado, lo cual no proporciona el sosiego adecuado para poder aconsejar o charlar mínimamente con el cliente.
Los postres son normales, y la cuenta, pues un poco abultada para lo ofrecido, sin ser cara. Pero está en ese punto que te apetecería algo más por lo desembolsado, más variedad de vino, mejores manteles, no sé, algo más.
De todas formas es de lo mejorcito de Burela, lo cual no quiere decir mucho, ya que este pueblo tiene una hostelería de pena. Tiene a su favor que puede progresar fácilmente ya que tiene la base y lo principal, sólo con pulir algún detalle, se ganaría mejor nota, le pondremos un bien.
El comedor en si, está reción remodelado y dispone de comedor de fumadores, que además tiene unas campanas extensibles para situar sobre las mesas para las carnes hechas in situ por el cliente a la brasa. Es una lástima que para poder disfrutar de esta ventaja tengas que ser fumador. Goza de una decoración de tipo rústico bien desarrollada y con una acertada combinación de colores. Manteles y servilletas de buena calidad, pero de papel, creo que desmerece un poco a la calidad de la comida.
La bodega es muy, muy corta, y no demasiado bien elegida, sobre todo teniendo en cuenta que vamos a comer principalmente carnes y piden unas buenas variedades de ribera o rioja.
La especialidad como estabamos contando es la carne, con parrilladas de ibérico muy buenas, chuleton, churrasco etc, todo muy bueno y de buena calidad. Fuera de las carnes, merecen especialmente la pena el bacalao a la brasa y el arroz caldoso con bogavante (muy, muy bueno). Tambien tiene unas ofertas de mariscada muy baratas, y como tan baratas son, pues eso... que no son buenas, aunque por ese precio no se puede pedir más.
El servicio es moderadamente bueno, aunque necesitaría más personal a veces, lo que obliga a los camareros a correr demasiado, lo cual no proporciona el sosiego adecuado para poder aconsejar o charlar mínimamente con el cliente.
Los postres son normales, y la cuenta, pues un poco abultada para lo ofrecido, sin ser cara. Pero está en ese punto que te apetecería algo más por lo desembolsado, más variedad de vino, mejores manteles, no sé, algo más.
De todas formas es de lo mejorcito de Burela, lo cual no quiere decir mucho, ya que este pueblo tiene una hostelería de pena. Tiene a su favor que puede progresar fácilmente ya que tiene la base y lo principal, sólo con pulir algún detalle, se ganaría mejor nota, le pondremos un bien.
Restaurante Asador (Viveiro)
Este local, situado en el casco viejo de Viveiro tiene una decoración muy cuidada a pesar de lo que pueda parecer por fuera, ya que se encuentra en una entreplanta y la entrada es un poco angosta.
Dispone de comedor de fumadores, no fumadores y también un reservado para 6-8 personas. Los manteles y servilletas son de tela de buena calidad, los baños están bien decorados y en resumen, todo está dispuesto para que gocemos de una buena comida.
La cocina, es una mezcla de tradición y modernidad, con muy buena materia prima y con toques imaginativos en la elaboración, sobre todo con los primeros o entrantes, donde tienen una variedad muy agradable a la vista y al paladar. En cuanto la los principales, mención especial a las carnes, ahí he comido el mejor chuletón de buey de mi vida. Realmente bueno. Tambien la robaliza (lubina) a la brasa está exquisita. Tiene una buena variedad de postres caseros que están, como diría Arguiñano, ricos, ricos.
La bodega, sin ser de una gran variedad, está bien escogida y tiene buenos caldos.
En cuanto al precio, bueno, aunque no es caro, barato tampoco es, pero nunca he salido con la sensación de que había pagado más de lo que se merecían. La verdad es que cuando te dan muy bien de comer, es dificil ponerle peros a la cuenta, a no ser que sea desorbitada, y desde luego aqui no la es. Tiene productos muy buenos, y todos sabemos lo que valen en el mercado.
Sólo hay un pero, se debe ir con gana de una buena comida y sin prisa ninguna, ya que el servicio es extremadamente lento. No sé si es el sello del local, pero la verdad es que solo se puede ir cuando tengas al menos dos horas y media para comer.
Para mi se merece un notable alto, solo le priva del sobresaliente el detalle del servicio.
Dispone de comedor de fumadores, no fumadores y también un reservado para 6-8 personas. Los manteles y servilletas son de tela de buena calidad, los baños están bien decorados y en resumen, todo está dispuesto para que gocemos de una buena comida.
La cocina, es una mezcla de tradición y modernidad, con muy buena materia prima y con toques imaginativos en la elaboración, sobre todo con los primeros o entrantes, donde tienen una variedad muy agradable a la vista y al paladar. En cuanto la los principales, mención especial a las carnes, ahí he comido el mejor chuletón de buey de mi vida. Realmente bueno. Tambien la robaliza (lubina) a la brasa está exquisita. Tiene una buena variedad de postres caseros que están, como diría Arguiñano, ricos, ricos.
La bodega, sin ser de una gran variedad, está bien escogida y tiene buenos caldos.
En cuanto al precio, bueno, aunque no es caro, barato tampoco es, pero nunca he salido con la sensación de que había pagado más de lo que se merecían. La verdad es que cuando te dan muy bien de comer, es dificil ponerle peros a la cuenta, a no ser que sea desorbitada, y desde luego aqui no la es. Tiene productos muy buenos, y todos sabemos lo que valen en el mercado.
Sólo hay un pero, se debe ir con gana de una buena comida y sin prisa ninguna, ya que el servicio es extremadamente lento. No sé si es el sello del local, pero la verdad es que solo se puede ir cuando tengas al menos dos horas y media para comer.
Para mi se merece un notable alto, solo le priva del sobresaliente el detalle del servicio.
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